979 metros de caída a los que no llega ninguna carretera. Se va en avioneta, en curiara y a pie, en ese orden.
Primero: la avioneta
A Canaima se entra volando desde Ciudad Bolívar o desde Puerto Ordaz. No hay alternativa por tierra, porque no hay carretera. Son avionetas pequeñas, con plazas limitadas y un tope estricto de equipaje.
El vuelo entra por encima de la selva con los tepuyes asomando, y en sí mismo ya es media excursión.
Después: la curiara
Desde el campamento de Canaima se navega río arriba en curiara, la canoa larga de la zona, atravesando rápidos con el Auyán-tepui siempre delante. Es una excursión de dos días con noche en hamaca bajo techo.
Y aquí está la clave del viaje: esto sólo se puede hacer con el río alto, de junio a noviembre. Fuera de esos meses no hay calado para subir.
Y al final: a pie
El último tramo es andando, aproximadamente una hora subiendo por selva hasta el mirador desde el que se ve la caída entera. No es técnico, pero es húmedo, con raíces y piedra resbaladiza.
Desde arriba se entiende por qué el agua no hace ruido al llegar: buena parte se ha deshecho en niebla mucho antes de tocar el suelo.
Lo que hay que cerrar antes
El parque tiene cupo diario, tasa de entrada y permiso de vuelo, y los tres se tramitan desde dentro del país. Es exactamente el tipo de cosa de la que nos encargamos nosotros, y la razón por la que este viaje no se monta desde una web de reservas.

